Gerardo López Mejía.

29 años.

Ingeniero en negocios y gestión empresarial.

Director general de la empresa Bioc.

Bioc es resultado de un legado de empren­dimiento que su director ha visto crecer. En esta empresa se refleja la vida más allá de un prefijo. Aquí no atemoriza el trabajar en correctivos y preventivos. Con la con­tingencia ocasionada por la COVID-19, millones de personas se vieron obligadas a buscar servicios de desinfección, aunque ya cumplían una tarea de suma importancia antes de esta situación.

–Platícanos un poco de tu historia, de tus aprendizajes.

–Mi padre fue quien inició el negocio que ahora tengo. En esa etapa aprendí primero que éramos una parte fundamental en los procesos industriales y, cosa que no sabía, incluso en manufactureras o metalurgia nosotros también interveníamos.

Vi la posibilidad de formalizar, ya que anterior­mente no estaba tan regulado; también me enamoró conocer las empresas por dentro y ser una parte aliada para que pudieran cumplir certificaciones, auditorías internas, externas y de esa forma aprender juntos del mercado.

–¿Cuál es la diferencia de aquellos años con la empresa que actualmente diriges?

–Nuestros servicios anteriormente eran para menos clientes, para un sector más residencial. Hoy nuestros trabajadores tienen que cumplir con determinadas capacitaciones y nosotros como empresa con muchas responsabilidades, tanto laborales como sociales.

–¿Qué te animó a tener tu propia empresa?

–Es algo que desde muy joven quise y también porque le vi potencial al negocio familiar.

–¿Qué es Bioc?

–El prefijo Bio es por vida y la C hace referencia al control. Buscamos ese equilibrio entre los ecosistemas de toda la fauna del estado y del país, y nosotros.

–¿Cuál es la misión de esta empresa?

–Somos una empresa dedicada al saneamiento ambiental, que busca atender las necesidades presentes y futuras de sus clientes.

–¿Cuáles son los servicios que ofrece tu empresa?

–Ofrecemos programas correctivos y preventivos de control de plagas y desinfección. El control de plagas tiene muchas técnicas; dentro de ellas trabajamos con control cultu­ral. Primero buscamos que nuestros clientes tengan esa consciencia de responsabilidad higiénica y sanitaria para poder llevar todos los procesos. Nosotros los asesoramos a través de cursos incluidos en nuestros servicios; así logramos que al aplicarse una téc­nica mecánica, física o química haya un preámbulo y podamos disminuir la utilización de productos químicos. En los servicios de desinfección;

Trabajamos tres técnicas en un solo servicio y buscamos combatir todo lo que se pueda en las superficies de contacto. Así es como hemos logrado posicionarnos como una empresa que cumple con todo y que tiene clientes satisfechos. Atendemos al sector industrial, comercial y residencial.

Cubrimos diversas necesidades, principalmente del sector sanitario. Cuidar que nuestros clientes y los clientes de nuestros clientes siem­pre tengan esa certeza de que en sus instalaciones llevan procesos de estándar internacional, que tienen que ver con inocuidad, seguridad y con buenas prácticas de manufactura.

Tenemos presencia en los estados de Puebla, Morelos, Veracruz, Tlaxcala e Hidalgo, además de la Ciudad de México. Esto nos ha llevado a que muchos de nuestros clientes en el sector industrial tienen plantas en algunos estados aledaños y nosotros vamos a hacer esos servicios.

–¿En tiempos de la contingencia por la COVID cómo le fue a tu empresa?

–Sí hubo un crecimiento y una adaptación, sobre todo de ser por lo menos en el estado la empresa que cubría en sus totalidades de servicio con técnicas avanzadas.

Fue hacer un trabajo de investi­gación previo a poder ofrecer servi­cios de desinfección que inclusive después la Secretaría de Salud tuvo que regular; nos tocó un registro de empadronamiento sanitario que no estipulábamos hasta el 2020. Eso sirvió para regular a las empresas nacientes. Cofepris se dio a la tarea de regular a todas esas empresas, incluyendo a los ya existentes como nosotros.

Durante la pandemia también surgió la inquietud de la Secretaría de Educación Pública porque las instalaciones fueran seguras para el reingreso de los alumnos, después de la nueva normalidad donde tuvieron que suspender clases. Nosotros hemos ayudado a más de 50 instituciones educativas dentro del estado.

–¿Es difícil ser joven?

–¡Yo diría que es retador! Es una etapa sobre todo en los negocios muy apa­sionante, pero muy retadora, porque la gente que es mayor a nosotros ya tiene una idea de hacer las cosas y confían en nosotros, en la juventud.

Como jóvenes tenemos más responsabilidad, porque vamos a permanecer vigentes más tiempo en el mercado y tenemos esa res­ponsabilidad de ahora a las nuevas generaciones darles esas bases que van a marcar la diferencia en décadas.

–¿Qué retos tienes como joven em­presario?

–¡Bastantes!, principalmente con los clientes puede acontecer que por ser joven no exista confianza en la experiencia.

–¿Y cómo has hecho para enfrentar esos problemas?

–Con resultados y formalidad. Sobre todo con empresas que ya tenían bastante tiempo en el mercado hemos logrado formar un equipo, en donde todos estamos comprometidos con dar respuestas inmediatas y, sobre todo, cumplir con los requerimientos legales y sanitarios vigentes.

–¿Cómo te ves en cinco años?

–En cinco años Bioc está proyec­tada a tener diversas operaciones dentro del país, pero el objetivo principal es que sea un referente no solamente en nuestro giro, sino en todo el ámbito, tanto de seguridad social, seguridad laboral y sobre todo tecnología.

–Compártenos un mensaje para nuestros lectores.

–En Bioc un valor principal es la conciencia integral que es pensar en todos y en todo. Nos preocupamos por el cliente, por la sociedad en general y por todos aquellos factores que contri­buyen al servicio. No solo realizamos el trabajo diario con la finalidad de poder erradicar un problema, sino que buscamos la prevención.

Somos colaboradores proactivos y no reactivos.

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