Alfredo Brambila Hernández, ganador de la presea “José Arámburu Garreta”

Publicado en Julio 2021, núm. 163

El pasado 4 de mayo, el Congreso del Estado de Tlaxcala otorgó la presea “José Arámburu Garre­ta”, cuyo propósito fue reconocer la actividad literaria y de investigación histórica con significado social para la entidad. Fue así que el Pleno legis­lativo reconoció al maestro Alfredo Brambila Hernández por su trabajo como investigador y docente.

La trayectoria del galardonado es extensa. Ha obtenido dos grados de maestría en docencia universitaria, un doctorado en educación, la espe­cialidad en docencia e investigación para la educación superior; además, posee varios diplomados referentes a la enseñanza, aprendizaje y liderazgo, calidad y competencias, entre otros, además de especialidades en la cul­tura mesoamericana” y en la cultura de la legalidad.

Su trayectoria académica ha sido en distintas universidades públicas, como la Universidad Autónoma de Tlaxcala, con 44 años de servicio, así como instituciones privadas, como las universidades del Altiplano y del Valle de Tlaxcala. Ha laborado en educa­ción media y superior. Ha participado en numerosos actos académicos y ha escrito numerosos artículos en revis­tas de divulgación y en notas perio­dísticas. Es autor de tres libros de texto universitarios: Evaluación del proceso enseñanza aprendizaje”, Política edu­cativa de México y Metodología de la enseñanza” y ha impartido cursos de actualización a docentes de educa­ción media básica.

A sus 78 años de edad, actualmen­te se desempeña como supervisor de escuelas secundarias generales en el estado de Tlaxcala. Originario de la Ciudad de México, menciona que la presea “José Arámburu Garreta” re­presenta un estímulo que le permite seguir preparándose y aportando.

Alfredo Brambila Hernández com­partió el sentimiento que representó para él obtener este reconocimiento, expresando sentirse satisfecho y muy orgulloso., A través de la siguiente en­trevista comparte con nosotros las ex­periencias, logros y dificultades que ha enfrentado como investigador.

—¿Por qué decidió dedicarse a la do­cencia?

—Cuando estaba estudiando la se­cundaria en el Instituto Normal del Estado, en la ciudad de Puebla, me llamó la atención cómo enseñaban los maestros y como se les respetaba, la manera en la que ellos se comuni­caban con uno. Desde ahí me gustó mucho la docencia.

Después de haber terminado mi primera carrera como docente en educación primaria, en el Instituto Normal del Estado, que hoy es el BINE, al hacer mis prácticas profesionales me di cuenta de la forma en que me comunicaba con mis alumnas en la práctica y de cómo me respondían.

Cuando hice mi primer examen profesional, hubo una cuestión que me llamó mucho la atención. En ese momento había en el Instituto Normal del Estado una campaña para elegir los grupos dirigentes de alumnos a nivel licenciatura. Yo estaba practi­cando en tercer año y estaba el jura­do, cuando se empiezan a escuchar los ruidos y las porras de afuera, los alumnos se empiezan a alborotar, de repente, subí un poco la voz y los cal­mé indicándoles lo que estábamos haciendo.

El jurado se quedó observándome, continué normalmente, logré mi pro­pósito y luego el jurado me dijo: “Sal­ga usted; vamos a deliberar”. Dije: “No, pues, me van a hacer un llamado de atención por haberles subido la voz”.

Me encantan mucho los niños, los jóvenes, los adolescentes, el cómo co­municarme con ellos. Me llaman y me dicen “Hizo usted esto muy bien, pero cuando se estaban inquietando los alumnos, era tercer año de primaria. Usted logró adjudicarse, los calmó”. Me dieron una nota laudatoria por haber hecho ese asunto.

Después seguí estudiando para maestro de secundaria y maestro uni­versitario; me preparé también para formar en posgrado en la Universidad Autónoma de Tlaxcala. La licenciatura y la maestría las estudié en la Univer­sidad Autónoma del Estado de More­los; mi especialidad y doctorado los estudié en la Universidad Autónoma de Tlaxcala.

–¿Qué representa para usted haber recibido la medalla “José Arámburu Garreta” ?

–Dentro de los diferentes estímulos que he recibido, ha sido el Congreso el que me otorgó esto y representa un orgu­llo, sobre todo porque viene del Con­greso del Estado, fuimos varios los que participamos. Este reconocimiento me impulsa a continuar preparándome a continuar trabajando, pese a mi edad, y eso hace que me permita conocer.

Uno de los últimos libros que he escrito precisamente es Enseñanza y evaluación a distancia” dándole a los maestros, alumnos y padres de familia la forma de cómo enseñar, de cómo aprender y evaluar a distan­cia, buscando proporcionar y ayudar precisamente en estos momentos de pandemia. Hacer más eficiente la enseñanza, que la evaluación sea para aprender, no para calificar sino la evaluación es un proceso que nos ayuda a detectar áreas de oportuni­dad y realimentar aquellos aspectos del aprendizaje que quedan no muy claros y eso nos permite precisamente utilizar la evaluación como un medio de realimentación para incrementar el aprendizaje.

—¿Podría detallarme un poco más acerca de las investigaciones que ha realizado?

—He realizado varias investigaciones, todas en el campo de la educación. Por ejemplo, una investigación que hice para mi grado de maestría, [fue sobre] la calidad de la educación en la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Esa calidad de educación, en donde la diferencia que existe en las distintas facultades, cómo enseñan y cómo se aprende y de cómo evalúan los do­centes. Hay una enorme diferencia en cuanto a eso. Es una universidad de calidad que realmente nos ha per­mitido encontrar diferencias en las distintas facultades.

Por otro lado, también he hecho investigación sobre cómo están en­señando en diferentes asignaturas, por ejemplo, en Historia. La forma en que se acercan los maestros, que no sea una simple narración. La historia, como se sabe, es una ciencia social que está en construcción, no es una ciencia exacta como las matemá­ticas, pero eso nos permite entrar a diferentes fuentes que nos lleven a diferentes etapas y que nos permita conocer realmente qué se debe pro­poner para mejorar la enseñanza y el aprendizaje.

También he hecho investigaciones que se refieren hacia el campo de la in­vestigación cualitativa y de cómo esto me ha permitido llevar ponencias a dis­tintas áreas en el campo de las cien­cias naturales. También he entrado y que me he permitido detectar qué es lo que les gusta a los alumnos y qué no les gusta, de qué manera les enseñan los maestros y de qué manera procuran que se les enseñe, por un lado.

“Por otra parte, los contenidos, esto tiene que ver precisamente con los planes de estudio. En este momento los planes de estudio están desfasa­dos, ese desfase existe porque ahora la base que se tiene es el problema de la educación a distancia; permite que el alumno desarrolle otro tipo de habilidades, que le han permitido no enfocar con éxito la educación a dis­tancia y al mismo tiempo desarrollar habilidades que le permitan no sola­mente a través de internet, sino utili­zar otros medios, como el teléfono en WhatsApp, Zoom o usar los cuaderni­llos que se emplean actualmente en las escuelas secundarias.

“En Tlaxcala se aprende muy di­ferente en la parte sur que tiene los municipios de Tenancingo, San Pablo de Monte, Xicohtzinco, Papalotla, has­ta Zacatelco, pero es muy diferente los que están de Apizaco hacia el norte o hacia el oriente, como es en Hua­mantla, en Cuapiaxtla, también está Altzayanca o aquellos que están en la parte del poniente en donde se en­cuentra Calpulalpan o lo que se refiere en la parte de Zacualpan y Tepetitla. Todo esto hace que los maestros se especializan y conforman de acuerdo a las necesidades del alumno.

—¿Tiene algún otro proyecto en puer­ta o está trabajando en alguna otra investigación?

—En este momento estoy haciendo una investigación, precisamente so­bre la educación a distancia. ¿Qué están haciendo los maestros?, ¿de qué manera están enseñando?, ¿qué les piden los alumnos?, ¿qué hacen cuando los alumnos no se comuni­can?, ¿cómo tratan de resolver este problema? y ¿cómo están apoyando los directores?

Ya estoy recolectando toda esta información por internet y me ha per­mitido en estos momentos no estar presente ahí. La penúltima investiga­ción que hice la entregué al momen­to de jubilarme de la Universidad; fue precisamente en esa forma de en­señanza presencial y esto me va a permitir encontrar qué necesitan los maestros, qué necesitan los alumnos y además qué necesitan los directores, los coordinadores académicos y de qué manera están apoyando los ATP.

Es una serie de investigaciones que he realizado y una de mis enseñanzas en la universidad es la de la metodo­logía de la investigación, que me ha permitido que me inviten a diferentes estados a dar cursos, como es aquí en Puebla; por ejemplo, he estado en la Universidad de las Américas, en la UPAEP, en Contaduría de la Benemé­rita Universidad Autónoma de Puebla; también he estado en la Universidad Juárez de Villahermosa y en la Uni­versidad de Campeche. Esto me ha llevado a universidades privadas en el Estado de México y en Michoacán. Todo este legado fue parte de lo que me vieron en el Congreso en esta pre­sea. Una presea muy hermosa. Es un estímulo que me permite seguir pre­parándome y aportando.

—¿Cuál ha sido el trabajo de investiga­ción que más le ha costado y por qué?

—La penúltima investigación que hice en el estado de Tlaxcala, que se hizo en todas las escuelas secundarias gene­rales de Tlaxcala. Elegí la parte centro, la parte norte, el oriente y el poniente, en cómo hay ciertos maestros que le permiten a uno estar, pero en oca­siones hay algún directivo que no les gusta. Debemos pedirle permiso a los maestros, porque uno no puede llegar y entrar en la tarde a una clase y rete­ner al maestro; siempre es necesario tener la participación de los maestros.

En la zona en la que yo soy super­visor, que es la parte sur, hubo mu­cha aportación, pero tuve algunas dificultades en la zona de Apizaco y al entrar también al norte del estado, que es Tlaxco, entonces son algunos aspectos que uno necesita tener con­fianza o despertar la confianza para que le permitan a uno tener el acceso. En este momento la investigación que estoy haciendo es precisamente de cómo está funcionando la educación a distancia Tengo que presentar los resultados en la primera semana de julio. Estoy teniendo apoyo de muchos maestros y hay algunos por ahí que todavía suponen…bueno, no esencial­mente los maestros, no le voy a dar nombres y puestos, yo respeto mu­cho a mis compañeros y, sobre todo, no quiero cerrarme las puertas, no se trata de señalar, sino de sumar; es parte de mi política, ya que aprendí mucho cuando trabajé en el estado de Chiapas, en la zona indígena como profesor rural egresado de la Normal del Estado de Puebla, con los grupos tzotziles. Aprendí mucho de ellos y ellos aprendieron de mí.

Al salir de Chiapas vine a Puebla, después trabajé en la secundaria en Huajuapan de León, Oaxaca; eso me permitió tener experiencia. Posterior­mente, me piden apoyo para arreglar problemas en una escuela en el es­tado de Sinaloa; en la ciudad de Cu­liacán estuve en la Secundaria No.1, donde es un barrio de narcos y sí en algunas ocasiones vi cómo estos nar­cos se andaban persiguiendo unos a otros con ametralladora. Terminé mi gestión ahí y fue cuando vine a Tlax­cala; hace 48 años que estoy traba­jando en el estado de Tlaxcala.

Desde profesor de secundaria en la “Presidente Juárez”, siendo subdi­rector en Apizaco, en la escuela ge­neral “Héroe de Nacozari”, en Totolac y luego ya fui director en la Secunda­ria de Ixtenco. La última escuela en la que fui director fue en la “Presidente Juárez” del estado de Tlaxcala; de ahí ya fui subjefe técnico académico.

También participé en proyectos de investigación. Ahí mismo en la Secre­taría estuve en la Dirección de Eva­luación y de Investigación; posterior­mente entré como supervisor, debido a todas las aportaciones que he he­cho y con el apoyo del Departamento y también del mismo sindicato. En la Universidad me tocó ser fundador de la Universidad Autónoma de Tlaxcala hace 45 años. Ahí ocupé varios pues­tos, como secretario departamental, fui secretario académico de toda la Universidad. Junto con otro compa­ñero, Raúl Ramos Corona, fundamos el posgrado en Ciencias de la Educa­ción; fui coordinador y de esta manera realicé muchas investigaciones que se dieron a conocer en varios congresos nacionales e internacionales.

—¿Qué tan difícil fue enfrentar un ambiente de estudio, en donde existe narcotráfico?

—Como docente no tuve problemas en lo general. Sí tuve algunas cuestio­nes de envidia de algunos directivos. Recuerdo que cuando fui secretario de la Facultad de Ciencias de la Edu­cación, había un maestro que era di­rector, cambian de rector en la Univer­sidad y el nuevo rector, conociendo lo que estaba haciendo, me llama y me dice: “Alfredo, quiero que seas el se­cretario académico de la Universidad Autónoma”, pero el director que esta­ba en Ciencias de la Educación dijo: “¿Por qué él que es el secretario, y no yo, que soy el director”. La diferencia era el grado de estudios, pero él no lo entendió de esa manera y me puso obstáculos en muchos aspectos, y así con otros aspectos que me llevaron también a tener ciertas dificultades para poder hacer las investigaciones. Afortunadamente tuve apoyo de rec­tores, secretarios de Educación, alum­nos y de algunos directores que me permitieron continuar con las inves­tigaciones, publicaciones en revistas, publicaciones en algunos congresos que he participado.

—Como docente, ¿cuáles son los principales retos que ha enfrentado en estos tiempos de pandemia?

—En este momento de pandemia es­toy dando clases. Me llaman de uni­versidades privadas en Puebla y pues se tiene que hacer a distancia, aun­ que a veces he realizado clases pre­senciales, pero con dos o tres alum­nos, no más, por la sana distancia.

Considero que esto sí ha reducido el número de alumnos, por un lado, por otro lado yo he vivido lo que están sin­tiendo los maestros en las diferentes escuelas de Tlaxcala, los alumnos que realmente se comunican en clases a través de internet, ya sea en Google Meet, son aparentemente de entre el 40% y 50%; luego un 20% y 30% lo ha­cen a través del WhatsApp y los que no se comunican son alrededor de en­tre un 10% y 15%; para estos alumnos hay un acuerdo que emitió la Secre­taría de Educación Pública, que es el 26-12-2020, o sea, que es el mes de diciembre del año pasado, en donde aquellos que no se comunican, que no hay ninguna información, se les pone un guion, no se les pone calificación.

Al ponerles un guión en el primero, segundo y tercer trimestre, se les da la oportunidad de que entreguen traba­jos, se les da la oportunidad de que se comuniquen; no necesariamente tie­ne que ser por WhatsApp o por Google Meet, sino también por cuadernillos, que van a recoger los alumnos en la escuela, en donde con toda y la sana distancia y con todas las precaucio­nes de sanitización puedan entregar trabajos y aun así ya estamos en el tercer trimestre, entonces va a haber muchos que no tengan calificación. Bueno, en el sentido de muchos, no; hablando de porcentajes, yo consi­dero que habrá entre el 8%y 10% de alumnos que no tengan calificación; ese es el problema que se está vivien­do ahorita en las escuelas

Ahora, en primaria, no tengo inves­tigaciones, porque últimamente no he hecho esas indagaciones de lo que se está viviendo; en cambio, en la Univer­sidad todos los alumnos se comunican, porque son nivel superior. Hablo de li­cenciatura y de posgrado, porque ya tienen una formación, ya tienen la for­ma de comunicarse, tienen la madurez para tener esa comunicación. Donde se están teniendo muchos problemas es en la educación básica; muchos alumnos quieren regresar, pero en es­tos momentos no están las condiciones para que se regrese, debido a que no se ha vacunado a los alumnos —Como investigador, ¿cuáles son las principales deficiencias que encuen­tra en el sistema educativo actual?

—Por un lado, los planes de estudio están desfasados a las necesidades actuales; por otro lado, el aplicar real­mente para que el alumno aprenda. Lamentablemente, lo que se busca es cumplir las condiciones; necesitamos un cambio en los planes de estudio para que se enfoque y pueda existir verdadero aprendizaje, que se tenga realmente el concepto de lo que es aprender y cómo se aprende y el con­cepto de ver la enseñanza, no solamen­te como la transmisión de información, sino implementar estrategias para que el alumno sepa aprender, para que el alumno pueda madurar y utilizar estos aprendizaje en su vida diaria.

La formación que se debe dar a los alumnos es precisamente para que enfrenten las condiciones de la vida diaria. Necesitamos ajustar esas estrategias didácticas, que se lleve a cabo una planeación acorde, pre­cisamente al contexto. No se puede enseñar lo mismo en Mazatlán, que en Córdoba, y no se puede enseñar lo mismo en Cancún, que lo que esta­mos viviendo en Guadalajara o lo que estamos viviendo en Nochistlán, Za­catecas, sino que se tienen que ajus­tar los planes de estudio de acuerdo a las necesidades de cada contexto y de cada región.

Por ejemplo, en Martínez de la To­rre, Veracruz, que es una región donde se encuentra el río Filobobos, la gente vive mayoritariamente de la agricul­tura, a la región de Monterrey en Nue­vo León, que es una ciudad Industrial y que se tiene que preparar precisa­mente para hacer frente y entrar a ese tipo de necesidades del contexto.

Ahora el enorme Valle de México, que no solamente es la Ciudad de México, sino que está conurbado con el Estado de México, es una megaló­polis que abarca desde el estado de Hidalgo, Puebla, Tlaxcala, el Estado de México, hasta llegar a Querétaro, son aspectos que debemos de con­siderar en donde se tiene que hacer un ajuste para brindar los elementos básicos y luego dentro de ello desde la educación secundaria y media su­perior, entrar hacia la parte de la re­gionalización contextual que permita tener al alumno las herramientas para hacer frente a la adquisición de cono­cimientos y aplicarlos.

Por eso se tiene que hacer con es­pecialistas, tomar las condiciones de cada una de las regiones para que exista un ajuste en los planes de es­tudio, darle a los docentes de cada nivel la capacitación para que sepa realmente enseñar a aprender al alumno y que tenga las bases para que él pueda tomar decisiones, sepa resolver los problemas que estamos viviendo actualmente.

—¿Algo más desee agregar?

—Algo muy importante. La docencia es una actividad de apoyo que no enri­quece, pero sí da los elementos bási­cos para seguir ahí, es una vocación. Hay que tenerle el amor precisamente a esa profesión, el amor a desempeñar para ayudar al alumno a que pueda continuar aprendiendo de una mane­ra empática, para una resiliencia que lo lleve a enfrentar las condiciones de la vida y que pueda realmente sen­tir ese afecto y esa confianza con los maestros, en donde se le motive para que participe y saber realmente que a través de la educación podemos re­solver muchos de nuestros problemas que actualmente enfrentamos.

No solamente son conocimientos o herramientas, sino reafirmar los va­lores, que se dan como base en casa, porque ahí es donde se enseñan los valores; reafirmarlos y aclarar muchas de las dudas para enseñar al alumno a que tenga esos valores y esas ac­titudes positivas ante la vida, porque estamos viendo que eso nos lleva a los problemas que estamos teniendo en inseguridad, en una economía que entró en un caos que se está recu­perando y, sobre todo, que haya una cohesión familiar, porque la base de todo esto está en la familia.

La educación puede entrar preci­samente desde preescolar, primaria, secundaria, bachillerato y la educa­ción superior, a través del bachillera­to y la secundaria; debemos detectar cuál es la orientación que se tiene que dar al alumno para ver hacia dónde puede tener éxito en sus estudios y qué tipo de profesión pueda tener.

Damallanti Martinez Hernández
Fotografía: Congreso del Estado

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