Diana Isis Flores Gutiérrez, «Hacer que las cosas Sucedan»

La agrónoma y maestra Diana Isis Flores encontró en la educación un punto de inflexión que marcó un an­tes y un después en su vida profesional. Desde la Secretaría de Educación Pública del Estado impulsó el acercamiento a la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas en las aulas. Su trabajo bus­ca despertar en niñas y niños el interés por la ciencia y abrir oportunidades de desarrollo para las nuevas generaciones.

—¿Qué momento marcó un antes y un después en tu vida personal o profesional?

—Ejercía agronomía. Me gustaba mucho mi trabajo en una agencia de desarrollo rural en comunidades de alta margina­ción. Tuve la oportunidad de ingresar al sistema educativo y me encuentro con la educación, con adolescentes y pue­do combinar las dos cosas que más me gustan y más me llenan: la agronomía y la educación. Eso marcó un parteaguas. Considero un antes y un después cuando se me da la oportunidad de trabajar en la Secretaría de Educación Pública.

Ing. Agrónoma y Titular del Programa STEM de la Secretaria de Educación Publica del Estado

—Iniciar la metodología STEM impli­có partir de cero en la Secretaría de Educación Pública.

—Entre 2022 y 2023 empezó esta meto­dología STEM, que por sus siglas en inglés es ciencia, tecnología, ingeniería y ma­temáticas. Surge a partir de un premio al cual postulo e identifico que muchos de los docentes trabajamos bajo esa meto­dología, pero no la conocíamos. Faltaba visibilizarlo. Me documenté, empecé a generar contactos, me asesoré de la red STEM-Latinoamérica. Me di cuenta que había toda una estructura. A través de proyectos digo que es un trabajo que ha­cemos hace mucho los docentes. Es cuan­do armo la propuesta, se la expongo al secretario, le ve una posibilidad, me pide estructurar la idea y se abre un área, que es el programa STEM en Tlaxcala.

Aparece en un momento muy pertinen­te, porque hubo un cambio en cuanto al nuevo modelo educativo que fue la Nueva Escuela Mexicana y donde marcaba pen­samiento científico en uno de los campos formativos. La intención de esta área es que haya un proceso de formación docen­te, un acompañamiento en la implemen­tación y dotación de materiales.

—¿Qué logros ha alcanzado el progra­ma STEM?

—Por ejemplo, en programas como “Tec­nolochicas”, niñas que han ido a estos cursos y se han quedado en universidades donde nos abren las puertas, han elegido carreras STEM. En olimpiadas STEM que se hacen en el marco del con­greso educativo NUMET, la intención es provocar mo­vilidad. Es una estrategia que trabajamos en red, se hace simultáneamente en Colombia y en Tlaxcala. Los chicos de Colombia y Tlax­cala se van a encontrar en Valparaíso, Chile; no solo van a visitar, van a presentar proyectos, traen ideas, las adaptan a su contexto. Todo eso nos ha llevado a un documento en donde se ha reflejado que todas las acciones que hemos realizado están con­solidando una educación.

—Promocionar que niñas y niños se interesen por la ciencia y tecnología, abona al desarrollo del estado.

—En mucho, porque el articular y tra­bajar en red abre la línea de aprendizaje. Esto hace que se generen universidades con carreras de este tipo y empresas que abran espacios laborales para estas carre­ras. El promover estas áreas de ciencia y tecnología, sobre todo, nos lleva a cubrir espacios laborales sin irte a otro estado.

—Hoy se habla mucho de redes de apoyo. ¿Tú cuentas con una red de apoyo inmediato?

—Si no tuviera la red de apoyo que tengo, mi mamá y mi tía, sería muy complicado realizar a Diana Isis en el ámbito laboral.

—¿Cómo percibes la situación actual de la violencia contra las mujeres?

—Sigue habiendo violencia muy sutil. Porque todos identificamos cuando es­tamos generando un acto de violencia, pero ahora con estos temas de violencia que son mucho más abiertos, mucho más evidentes, ahora hasta se cuidan los vio­lentadores o violentadoras. Con esta red de apoyo, con tus amigas o con tus pares, lo platicamos y eso es un paso, porque antes lo callábamos y no pasaba nada a los ojos de los demás. Las propias mujeres somos las que muchas veces generamos violencias entre nosotros. A veces inco­moda tocar estos temas a quienes por algunas razones prefieren que las cosas se manejen como antes se hacía.

—¿Qué prácticas personales te ayu­dan a mantener equilibrio emocional y físico?

—Me ayuda mucho estar con mis hijos, platicar con ellos, escuchar su música, dar la vuelta. Eso me ayuda mucho a equili­brar, ellos me regresan al centro. Platicar con mi mejor amiga, la quiero mucho porque siempre me escucha. Estar con mi familia, con mi mamá, con mi tía, que es mi círculo más cercano.

—Desde que decides estudiar tu carrera está enfocada a la ciencia y más pensada como para los hombres, qué te ha enseñado la ciencia en tu vida.

—Me ha enseñado que la niña que jugaba en el patio agarraba las plantas, jugaba en la tierra, pedía de rega­los juegos de ensayo. Sí la escuché y no me dejé guiar por los estereotipos. Me ha enseñado que el error es parte del proceso y que en experimentos tienes que dar el primer paso. Te vas a equivocar, volverlo a ha­cer y hasta que logres lo que te propones. Ahora que me dedico a hablar con niñas y niños, identifico que desde niños se ven nuestras habilidades y muchas veces lo reprimimos, o no lo elegimos a veces por un tema incluso social. Cuando me de­cían: “Pues es que mejor maestra en lugar de una carrera para hombres”. Al final de cuentas terminé siendo las dos: maestra y agrónoma.

—¿Cuál es tu próxima meta?

—Me veo regresando a mi salón de clases, porque extraño mucho a mis alumnos y dar clases. Me veo divulgando la ciencia, la tecnología, la educación. Me gustaría mucho abrir brecha en dejar que las cosas no sean de sexenios, sino permanentes. Soy mamá de dos jovencitos, me gustaría dejar un mejor lugar donde estén mis hi­jos y mis hijos ajenos, que son todos los chicos y los alumnos.

—Si tuvieras enfrente a Isis chiquita de seis años, ¿qué le dirías?

—A esa niña que era callada, que le daba mucha pena hablar, que le costaba tra­bajo comunicarse, le diría que no tenga miedo, que las cosas pasan, que se tiene que preparar mucho y sobre todo tiene que mantener su esencia para que siga siendo una niña feliz. A esa niña que está ahí y que tuvo una infancia fabulosa, le diría que va a ser una mujer feliz, conso­lidada y, sobre todo, una buena mujer.

Marisol Fernández Muñoz
Lucero Ivonne Peña Jiménez
Fotografía: Lidia Patricia Corona Montiel

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