Reyna Flor Báez Lozano Presidenta de la Mesa Directiva del Congreso del estado de Tlaxcala

Licenciatura en Ciencias de la Comunicación.

Es presidenta de la Mesa Directiva del Congreso del estado de Tlaxcala y encabeza la Comisión de Desarrollo Integral de la Familia. Su proyecto más importante es criar a sus hijas, con el objetivo de contribuir al bienestar de su comunidad y del país. En su labor como diputada, destaca la importancia de proponer iniciativas de ley basadas en una comprensión realista de las necesidades de la sociedad y de grupos vulnerables en particular.

—¿Cómo se siente en esta etapa de su vida?

—Satisfecha y plena en todos los aspectos, pues me he realizado como mujer, como mamá y esposa, pues las mujeres somos multifacéticas. Estar en el Congreso del estado apoyando a mucha gente me da mucho sentido. Presido la Comisión de Desarrollo Integral de la Familia, que es una comisión muy noble y que me permite trabajar desde el núcleo familiar, lo que para mí es muy importante.

—¿Imaginó de niña ser la mujer que es hoy?

—Jamás lo imaginé. Siempre viví el día a día. Fui una niña que, en ocasiones, se sentía diferente. No fui una niña que jugara con muñecas; fui muy de familia, de compartir con mis primos, de los juegos, pero no de muñecas.

—¿Qué momento de su vida es el que más la ha marcado?

—La muerte de mi papá, hace cuatro años. Mi papá era mi todo, mi fuerza y un gran maestro de vida para mí.

—¿Considera que es difícil ser mujer?

—No, siempre y cuando creamos en lo que somos. El tema de amarse a una misma es real. Soy mamá de tres niñas, considero que desde pequeñitas debemos inculcar eso, porque al final somos complemento de los hombres, pero también tenemos ese superpoder.

Cuando las mujeres nos reconocemos a nosotras mismas, las cosas no son tan difíciles como creemos que son. Hay circunstancias que llegamos a pasar como mujeres, y esto más que nada es un tema de conciencia, que nosotras mismas hagamos conciencia de quiénes somos, cómo somos, de dónde venimos y hasta dónde podemos lograrlo.

—¿Cómo ha experimentado la violencia, si es que se ha presentado en su vida?

—Se me ha presentado de muchas maneras. Y la he vivido, desde la conciencia y no desde la victimización. No es nada fácil vivir temas de violencia, pero al final vas aprendiendo y sosteniéndote siempre.

Soy una mujer de fe, pero siempre es importante buscar apoyo, alguien que te sostenga de manera profesional para ir haciendo conciencia de cómo sanarte a ti misma, no a los demás, para que también la fortaleza salga de la conciencia y desde el amor propio.

—¿En los días difíciles qué hace por usted?

—Llorar mucho, orar y notar lo bendecida que soy al tener una familia y salud; son muchas cosas bellas que la vida y Dios me dan.

—Las mujeres estamos en circunstancias distintas a otras épocas. ¿Qué nos toca hacer a esta generación?

—Es una gran responsabilidad la que tenemos como mujeres. Se nos han abierto muchas puertas, hemos logrado grandes cosas, como tener posiciones en diferentes ámbitos políticos y empresariales. Pienso que nos toca prevalecer desde la conciencia y desde el amor a nosotras mismas, no desde el enfrentamiento en la confrontación; desde la solidaridad entre nosotras mismas y, sobre todo, desde el respeto que debemos tener – nos. Y tomando en cuenta que podemos hacer grandes cosas junto con lo masculino.

—Desde su entorno como diputada, ¿Qué hace para que las mujeres puedan tener mayor igualdad?

—Trabajar mucho en las leyes y decretos, eso nos toca hacer como diputadas, pero no po – demos trabajar haciendo leyes si no hacemos conciencia de la realidad en la que estamos; tenemos que hacerlo desde la realidad sin hacer el “Yo creo, yo supongo”. Y que no sea solo de acuerdo con nuestras necesidades, sino atendiendo a las necesidades de los colectivos, de los grupos de personas, de las mujeres que no tienen la oportunidad de venir a un congreso.

—¿El peor fracaso o momento de su vida qué le enseñó?

—A abrazar los miedos, a moverme después del miedo; eso me ha enseñado. Muchas veces decimos: “No tengas miedo, el miedo no existe”, pero el miedo existe, y todas llegamos a tener miedo en algún momento de la vida, aunque al final es el motor que hará que nosotras nos movamos de ese lugar donde no queremos estar.

—¿Cuál considera que es la mayor virtud de nosotras las mujeres?

—Por supuesto que es el amor.

—¿Y algún defecto?

—No creer en nosotras mismas, ponernos límites.

—Me gustaría que completara las siguientes frases:

Las mujeres no deberían: No deberíamos caer.

Los hombres no deberían: Dejar de creer en nosotras.

—¿Cuál es su próxima meta?

—Mi proyecto más importante es criar hijas fuertes, criar hijas solidarias, criar hijas con conciencia y amor, porque al final es lo que le voy a dejar a mi estado y a mi país.

“Somos las huellas que vamos dejando en el camino”

Marisol Fernández Muñoz
Lucero Ivonne Peña Jiménez
Fotografía: Lidia Patricia Corona Montiel

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