Daniel Alejandro Arteaga Meneses es un destacado deportista tlaxcalteca. A sus 27 años, mantiene una carrera en ascenso en el atletismo como velocista; en estos años se ha especializado en carreras que van de los 60 a los 400 metros. Recientemente cosechó varias medallas en un encuentro efectuado en las instalaciones del Comité Olímpico Mexicano.
Perseverancia, resiliencia y disciplina son algunas de las palabras subrayadas en el diccionario de vida de Daniel Alejandro, quien superó una doble lesión para continuar en las pistas. Con él conversamos para conocer sus referentes, como los atletas jamaiquinos Asafa Powell y Usain Bolt, campeones olímpicos y plusmarquistas, auténticas estrellas de las pistas, por Daniel Alejandro corre a toda velocidad. En esta charla, también nos comparte cómo ha superado los retos que plantea un deporte donde hay poco tiempo para sobresalir.

Su aspiración es la de dejar una huella en las nuevas generaciones. Por eso se matriculó en la licenciatura de Ciencias del Deporte, de la Universidad del Fútbol y del Deporte de Pachuca, donde complementó su formación.
—¿Cómo y cuándo comenzó tu interés por el deporte?
—Inició desde los 15 años. A partir de ese momento forjé todo lo que conlleva el aprendizaje del atletismo. Me empezó a gustar tanto el tema de correr, que cada vez más me enfoqué y especialicé en el área de la velocidad.
—¿El gusto por el atletismo fue determinante para tu formación universitaria?
—Sí, porque el atletismo fue la base para que pudiera estudiar la licenciatura en Ciencias del Deporte. Al meternos más en el área, necesitamos más profesionalismo y para poder impartir ese profesionalismo a las personas que llegan y te preguntan como entrenador qué es lo que se puede hacer; las dos secomplementan muy bien.
—Y ya que estabas en la licenciatura, ¿qué fue lo que te reafirmó para que te dedicaras al atletismo?
—De alguna manera siempre fui muy bueno para el fútbol, o realmente no bueno, sino que me gustaba el fútbol. Como cualquier niño, soñé con que algún día sería futbolista. El fútbol me apasiona.
Pero algunos entrenadores me decían: “Sabes, yo te veo más por el lado de la velocidad. Corres muy rápido, pero por el fútbol no tanto. Replantea de alguna manera tu pensamiento y empieza a dedicarte a lo que es el área de la velocidad”. Y justo en pandemia fue cuando empecé a practicar el atletismo, enfocado a la velocidad.
Cuando sabes que el camino que estás recorriendo no es el correcto, y empiezas a escuchar voces de: ”Sabes qué, mejor dedícate a otra cosa en el deporte, porque veo que tienes ciertas aptitudes para este deporte”, es cuando dices: “Bueno, yo creo que lo voy a agarrar por ahí”. Por eso fue que empecé a caminar en este bonito deporte que es el atletismo.
—Una vez que ya te dijeron que tienes aptitudes para el atletismo, ¿tuviste referentes en esta disciplina?
—En la preparatoria tenía un compañero —y lo tengo que mencionar porque nunca lo he mencionado—, que se llama Jorge. A él le encantaba el mundo de la velocidad, y por eso mismo me enseñaba videos de YouTube diciéndome: “Mira, este es tal velocista, y este es tal velocista”. Estaba enamorado del atletismo. Me lo enseñaba, pero realmente yo no le tenía gran relevancia, por eso me decía: “No, realmente no me inspira tanto”. Pero cuando conocí a grandes atletas a través de videos, como Asafa Powell y Usain Bolt, empecé a ver que son personas que tienen algo en especial, que muchas veces otras personas carecemos todavía, porque tenemos que seguir mejorando. Empiezas a ver esas cualidades físicas y te emocionas.
Dices:”¡Wow, yo quiero ser como él o como ella!”, porque hay mujeres que corren bastante rápido también; de alguna manera eso fue el pilar desde que estaba en preparatoria.
—¿Cuáles han sido tus principales logros hasta el momento?
—El 1 de noviembre tuve la oportunidad de ir a una competencia en el Comité Olímpico Mexicano; iba con el objetivo de ser el tlaxcalteca con el mejor registro en 60 metros planos, porque no lo hay aquí en Tlaxcala, y para seguir mejorando mis tiempos. Tuve la grandiosa fortuna de traerme tres medallas de esa prueba en el Comité Olímpico Mexicano, por haber logrado tres primeros lugares.
—Qué te impulsa a entrenar cada día?
—Pues seguir mejorando como persona, seguir teniendo más enfoque, ser una persona más disciplinada, y al final de cuentas para lo que pueda imprimir en los jóvenes. A veces me dicen: ”Yo quiero ser como usted”, y es bonito ese sentimiento, porque sabes que vas por un buen camino. Mi objetivo es que los jóvenes se interesen más por este bonito deporte, y que vean que para lograr estos triunfos, siempre hay que sacrificar todo en aras de la disciplina, y ser más determinante en todo.
—¿Tú entrenas a niños?

—Por el momento no. Entreno a personas más grandes; tengo la fortuna de que aquí en Huamantla hay gente que me ha buscado para que pueda entrenarlas, y con gusto lo he hecho, porque para eso es que se estudia también.
—¿Qué significa para ti representar a Tlaxcala?
—Es algo muy grande, ya que representar a Tlaxcala, como cualquier persona, es de honra, porque como sabemos aquí en Tlaxcala no es tan reconocido el deporte y mucho menos en cuestiones de velocidad. Es bonito cuando se llega a ciertos niveles de competitividad que exigen más a uno, y cuando eso se impregna a que uno es originario de un estado tan pequeño de la República, y que vas a otros lugares representándolo, eso te llena de orgullo, porque siempre dices: “Tlaxcala sí existe”.
—¿Cómo es un día típico en tu rutina de entrenamiento?
—Un día típico se divide en dos secciones durante el día. La primera empieza a las 9 de la mañana y finaliza al mediodía; la segunda inicia a las 7 de la noche y va terminando por ahí de las 10 de la noche. En esto se practica todo lo que es la velocidad lanzada, la velocidad aplicada, ejercicios pliométricos, gimnasio, y entrenamiento mental, y aunque a veces no queremos hacerlo, como seres humanos nos cuesta trabajo, al final de cuentas lo tiene uno que hacer, porque represento al estado. Son de cinco a seis horas diarias de ejercicio o de entrenamiento, nomás para poder demostrar en 10 segundos de lo que eres capaz.
Soy una persona que no me gusta descansar; muy mal hecho por mi parte, pero siempre entreno de lunes a domingo.
—¿Cómo gestionas los momentos de cansancio? ¿Qué haces, qué aplicas?
—Cuando estoy muy cansado, trato de descansar en el día lo que se pueda, porque a veces, por cuestiones de trabajo, se me complica, pero sí trato de descansar para que recargar fuerzas y pueda exigirme al máximo en la segunda etapa del entrenamiento, ya que en la mañana, acabas de despertar, se te hace un poquito más sencillo, porque tienes la energía, pero en la segunda etapa es cuando digo: “¡Ay!”. Tengo que descansar lo mejor que pueda, a lo mejor estar un poquito más tiempo sentado, pero realmente no me gusta. Siempre trato de estar en movimiento.
—Tengo entendido que eres tu propio entrenador. ¿Tienes equipo de apoyo?
—Mi equipo de apoyo es la licenciada Blanca, ya que ella se encarga de ver todos los elementos que se efectúan a través de la carrera, como la biomecánica, los movimientos, corregir ciertos parámetros. Hacemos grabaciones con un celular, y al ponerlo en cámara lenta es de gran ayuda; es una gran herramienta para saber en qué estamos fallando y en qué estamos acertando. También me ayuda mi familia; ellos se encargan de apoyarme. Son un motor para que pueda seguir trabajando al 100% todos los días.
—¿Qué le dice Daniel el entrenador a Daniel el deportista?
—Que no hay límite, que uno siempre tiene que sacar lo mejor de uno mismo para mejorar, porque, a final de cuentas, me considero una persona que no tengo talento, pero soy muy necio; cuando se me mete esa necesidad es cuando trabajo y trabajo por una mejora significativa, que se ve aplicada en el entrenamiento.
—¿Qué consejo le darías a quien quisiera empezar en el deporte que tú haces?
—Que se anime, que se anime a intentar, porque la carrera de deportista es muy, muy corta, donde te encuentras con muchas trabas, yo creo que con más trabas que con aciertos, pero a final de cuentas cuando uno consigue lo que se plantea, es bonito cuando tienes esa satisfacción de decir: “Lo logré”. yo lo que les puedo decir a los jóvenes es que lo intenten, que se atrevan, y si les gusta, que no existe el miedo, al contrario.
—¿Y cuáles han sido las trabas con las que te enfrentaste?
—La traba número uno es cuando las cosas no te salen como quieres; ese es el principal factor que nos delimita como deportistas. Cuando quieres que las cosas te salgan al 100%, hay veces que por más que lo intentes, el cuerpo no te rinde de la misma manera. La primera traba es la mentalidad. Cuando el cuerpo no quiere, tú decides y lo abandonas y dices: “Ah, es que esto no es para mí”, cuando realmente no sabes si exigiste al 100% a tu mente, porque el trabajo es más mental que físico. La otra parte es la de lo físico, de decir: “Tengo que poder, tengo que hacerlo”; las trabas se las pone uno mismo.
—¿Has tenido un momento difícil de tu carrera?
—Sí, claro. —Vino de una lesión, un esguince casi de tercer grado en ambos pies. Eso me afectó mucho a nivel físico y mental; incluso pensé en retirarme, pero a pesar de los esguinces, trataba de pararme. Venía a entrenar, porque me prometí que algún día lograría algo en el atletismo y lo tengo que lograr. Aunque todavía siento que me hace falta mucho camino por recorrer, esas son las delimitantes que a nosotros como deportistas nos va a pasar.
—¿Cómo te preparas mentalmente para una competencia?
—Diciéndome que sí puedo, que creo en mí y, sobre todo, siempre darle la gloria a Dios. Antes que nada, siempre me encomiendo a Dios, y una vez que esto se concreta, empezar a creer en mí mismo.
—¿Qué te ha enseñado el deporte sobre la vida?
—Me ha enseñado que en la vida no hay delimitantes, que aquello que uno se proponga, así sea lo más mínimo, se tiene que lograr, porque somos seres humanos que tenemos que alcanzar el bienestar emocional que nos guste.

Para mí, el atletismo es esa parte de mi vida que ha forjado la disciplina, y que esa disciplina se vea con los logros; el decir todos los días: “Lo has hecho y lo vas a seguir haciendo, así como lo vienes haciendo”.
—En esos segunditos que tienes de carrera y de llegar en primero, segundo, tercero o último lugar, ¿con qué lo comparas en la vida?
—Como siempre he tenido la fortuna de decirle a algunos alumnos, es que la carrera de los 100 metros se corre sin pensar. Corres y tratas de llegar a la meta en el mínimo tiempo posible, pero en la carrera de la vida se corre despacio, lento. ¿Para qué? Para que vayas identificando cada fracaso y cada acierto que tienes en esta vida. La vida de un atleta es eso: la carrera de los 100 metros se corre rapidísimo, lo mejor que puedas, pero la carrera de la vida se corre lento.
—¿Dónde te ves en los próximos dos años?
—Yo me veo consolidado en el top 5 a nivel nacional de los hombres más rápidos de México, para poner un granito de arena y que más chavos se vayan acercando a este bonito deporte, ya que lo que hace este deporte son las personas y las ganas de quererlo hacer. Es por eso que en dos años me veo como un máximo exponente a nivel estatal, y no solo eso, sino como el máximo exponente de las nuevas generaciones que vienen.
—¿Qué cambios te gustaría ver en el deporte en México, en tu disciplina?
—Que haya un poquito más conciencia en las organizaciones, porque a veces los materiales que ocupamos ya están muy desgastados, en que el apoyo al deporte, como siempre se ha mencionado, ha sido muy poco. Creo que el inicio de que un planteamiento a nivel deportivo sea exitoso es porque tenemos que contar con las herramientas necesarias. Es por eso que veo que el deporte en México está un poco arcaico, porque nos hacen falta más herramientas para llevarlo a cabo.
—¿Qué mensaje le darías a los jóvenes?
—Que se mentalicen, que definan metas y objetivos, y que las persigan y las alcancen; que siempre tengan la mentalidad de decir: “Yo sí puedo”, y confiar en uno mismo.
Les agradezco mucho la entrevista y espero que su revista tenga mucho éxito, así como para todos nosotros.
Marisol Fernández Muñoz
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Yassir Zárate Méndez
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Fotografía: Lidia Patricia Corona Montiel
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