Monserrat Balam Carrillo

Monserrat Balam Carrillo, Fundadora Morejos Global Company

Morejos Global Company fue sur­giendo en la vida de Montserrat Balam Carrillo a paso lento. En ese trayecto hubo que dejar atrás 12 años en la colocación de extensiones de pesta­ñas y redirigir el rumbo tras la contingen­cia sanitaria provocada por la COVID-19. Montserrat y su esposo Alberto empiezan en 2021 en el comedor de su casa y en 2022 el hambre de crecer los llevó a con­vertir a Morejos en una empresa formal.

«Somos una empresa con cultura humana»

—¿Qué momento marcó un antes y un después en tu vida profesional o per­sonal?

—Antes ponía extensiones de pestañas, ahí me estacioné 12 años. En pandemia decidí tomar un rumbo diferente con mi vida profesional, dejé de hacer pestañas y dar cursos y me dediqué de lleno a lo que yo llamaba “hacer cositas”. Empezamos haciendo unos acrílicos para las lashistas, para quienes daban cursos de extensio­nes de pestañas. Descubrí esa necesidad cuando daba mis propios cursos. Enton­ces es cuando decido y cambio de giro.

—Si bien es cierto que la pandemia te lleva a este camino, ¿qué te motivó a darle forma a esta empresa?

—Creo que fue el hambre de crecer como dueña de negocio y como persona. Mi es­poso Alberto y yo empezamos en 2021 en el comedor de nuestra casa “haciendo cositas”’. Ahí estuvimos un año. En 2022 dijimos: “Bueno, sí está muy bonito el hacer cositas, ¿pero de aquí no vamos a pasar?”, y fue cuando rentamos este gale­rón de 250 metros cuadrados que estaba completamente vacío. Llegamos con una máquina láser y fue así de “no manches y cómo vas a llenar todo esto”. La verdad es que no imaginé qué me iba a encon­trar emprendiendo, porque cuando ponía pestañas me sentía emprendedora, pero realmente lo que hacía era un autoempleo.

Cuando emprendimos y se trató de con­tratar personal, sí fue algo muy diferente y creo que fue eso: el hambre. El hambre de salir adelante, porque a veces creemos que se requiere cierto ingreso económico cuando los hijos están chiquitos, pero la realidad es que cuando crecen o van a la universidad es cuando más se ocupa; esa es una de mis motivaciones, decir: “Mis hi­jos están creciendo y van a requerir más”.

—A la distancia de aquel inicio, ¿qué ofrece hoy Morejos?

—En Morejos estamos descubriendo que somos arquitectos de experiencias a tra­vés de productos físicos. Creamos pro­ductos que se puedan amoldar en un kit completo, para eventos como congresos, conferencias, eventos que de cierta forma son educativos y en diferentes nichos en los que requieren un kit de bienvenida.

¿Qué es un kit de bienvenida? Una bol­sa, una libreta, un bolígrafo y hemos ido agregando ciertas inno­vaciones; por ejemplo, hay kits en que algunos organizadores de even­tos ya no entregan el diploma; entregan un diploma listo para colgar en acrílico; y así vamos haciendo que ese kit vaya teniendo un propó­sito en cuanto a lo que recibe el participante. Analizamos la audien­cia, a quién va dirigido, analizamos la marca y creamos esa experien­cia de los productos fí­sicos. Tenemos la plan­ta de producción donde transformamos muchos materiales para hacer los productos, tenemos nuestro propio taller de confección, router CNC, el corte láser, la impresión directa y la impresión digital.

—¿A qué clientes atiende Morejos?

—A varios infoproductores con quienes hemos tenido la oportunidad de trabajar, que son Vilma Nuñez, Margarita Pasos, Jorge Serratos. Luis Fallas hace un evento en Nueva York y en diciembre pasado tuvi­mos la oportunidad de trabajar para él. En el nicho de la belleza tenemos a muchos clientes que hacen congresos de extensio­nes, de pestañas, de hecho con esos empe­zamos. Tenemos clientes en todo México y en Centroamérica, hemos trabajado con organizadores de España. En Tlaxcala son muy poquitos los clientes que tenemos. Una de las motivaciones que tuvimos de abrir este espacio y esta galería fue empe­zar a atraer mercado local.

—¿Cómo contribuye tu empresa al desa­rrollo de tu comunidad o entorno?

—Somos una empresa con una cultura de personas. Nos preocupamos por los cola­boradores, intentamos darles las mejores condiciones laborales con buenos salarios y prestaciones; eso es una contribución que hacemos en nuestro municipio.

—¿Qué prácticas personales te ayudan a mantener equilibrio emocional y físico?

—Llevo varios meses con una alimenta­ción más saludable. He dejado de con­sumir azúcar, no tomo refresco, cero carbohidratos. Hace 20 días empecé con el ejercicio y he ido paulatinamente in­tegrándolo como rutina en mi día a día; no era una persona de skin care, ahora sí y me di cuenta que es en tres minutos y sí me da tiempo, pero antes siempre el techo mental de: “No, es que no tengo tiempo. No, es que no puedo”, pero más bien es que no se prioriza uno. He apren­dido en el desarrollo humano que la nue­va pobreza es no tener tiempo.

—¿Qué te ha enseñado Morejos Global Company?

—El 70% de lo que hoy sé en mi vida. Porque cuando ponía pestañas, pensaba que era em­prendimiento y mi golpe de realidad fue que solo era un autoempleo, por­que aunque intentaba contratar personal, no lo lograba. Cuando real­mente vi lo que es un emprendimiento, qué es esto, ahora lo pue­do decir, a lo mejor hoy es una microempresa y ahí vamos paso a pasito, avanzando, pero me ha enseñado muchas co­sas, la resiliencia, que a lo mejor ya sabía, pero ahora más.

He tenido que tomar cursos de todo un poco, de gestión empresarial, de finanzas, de recursos humanos, porque el recurso hu­mano es lo más importante que tienes en una empresa y si no lo sabes administrar y si no sabes tener una cultura en tu em­presa, me pasó muchos años, entraba y salía gente de aquí y decíamos mi esposo y yo: “Parecemos Conalep o Cecati.¿Por qué no duran, por qué no se quedan? ¿Qué estamos haciendo mal?”.

—Si tuvieras frente a ti a tu niña de seis años, ¿qué le dirías?

—A la Montsecita de seis años le diría que todo va a estar bien, que lo estamos ha­ciendo muy bien y que todo lo que le va a tocar vivir, va a ser porque va a construir a la mujer que es hoy Montserrat a sus 40 años y que no va a pasar nada, o sea, que no tenga miedo.

—¿Cuál es tu próxima meta?

—Es empezar a desarrollar mi marca per­sonal y uno de mis grandes sueños es ser conferencista. Llevo dos años preparán­dome para aprender a hablar en público y serlo. Ya tengo proyectadas algunas conferencias que voy a dar.

“En Morejos Global Company somos arquitectos de experiencias a través de productos físicos”

Marisol Fernández Muñoz
Lucero Ivonne Peña Jiménez
Fotografía: Lidia Patricia Corona Montiel

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