Fernando Rodrigo López Torres – Abogado egresado de la Escuela Libre de Derecho

A partir del 1 de septiembre, Fernando Rodrigo López Torres asumirá el cargo de magistrado de circuito. A sus 30 años, su trayectoria como litigante e integrante del Poder Legislativo ha estado marcada por una vocación clara: ayudar a los demás. Tras un proceso electoral intenso, en el marco de la reciente reforma judicial, resultó electo, enfrentando una etapa de alta exposición pública que, lejos de debilitarlo, fortaleció su carácter y rea­firmó su compromiso con la justicia.

—¿Cuál es el cargo que asumirás?

—A partir del primero de septiembre, voy a ser magistrado de circuito en el vi­gésimo octavo circuito, que es Tlaxcala.

—¿Qué te motivó a estudiar la carrera de abogado?

—Elijo estudiar esta carrera porque ven­go de una familia de abogados. Mi papá y mi hermano son abogados; ambos me enseñaron los beneficios y la nobleza de estudiar la carrera de Derecho. Ayu­das a mucha gente, buscando siempre mejorar tu entorno y un bien común para todos; el objetivo de un abogado siempre es ayudar a la comunidad.

“ Hay que buscar que la justicia se haga más pronta y eficaz; eso requiere tiempo y compromiso ”

—¿Qué te apasiona de la abogacía?

—Lo que me ha apasionado durante mi etapa como litigante y ahora como integrante del Poder Legislativo aquí en el estado, ha sido poder cambiar las cosas y ayudar. Desde que estaba en mi despacho había clientes que estaban en un estado complicado de la vida, ya sea que los habían corrido de forma injus­tificada o era una señora a la cual no le querían pagar una pensión alimenticia y tenía dos hijos; eran cuestiones que, si uno no toma esas ganas de querer ayudar, la gente se queda olvidada. La abogacía me ha permitido ser cercano a la gente y poder ayudarla.

—La reforma judicial permitió que jóvenes como tú participen y ganen espacios importantes. ¿Qué represen­ta para ti esta reforma?

—Es una reforma muy importante que va a legitimar al Poder Judicial. Busca que la ciudadanía conozca a los perfiles, conozca a los magistrados y jueces, no solo a nivel federal —yo formo parte del circuito federal—, sino también a nivel local; que haya una cercanía con la ciudadanía, que le permita no solo conocer a su magistrado o juez, sino exigirle aquello a lo que se comprome­tió en la campaña. Agradezco a esta reforma constitucional, porque permitió acabar con esa élite que existía de jueces y magistrados, para ahora lograr que jóvenes que tenemos prepa­ración, ganas y todo el gusto por querer cambiar las cosas podamos sumarnos al Poder Judicial para hacerlo.

—Tu proceso de selección generó bas­tante atención y controversia. ¿Qué aprendizajes o reflexiones te dejó estar en el centro del debate público?

—Fue algo que forja carácter, porque al momento de enterarme de la noticia en la que estaba en duda mi promedio, me generó cierta inquietud, porque era falso, era mentira. Soy abogado por la Escuela Libre de Derecho, una escuela bastante compleja; consideraría que es de las mejores del país en el tema de derecho. Tengo 8 de promedio y 9 en las materias afines; por eso me sorprendí cuando me enteré de esa noticia, que ponía en duda mi integridad también como abogado, porque decían: “Oye, pues es que no tiene ni el promedio. ¿Cómo va a ser abogado, cómo va a ser magistrado?”, cuando era algo que no era cierto.

Al final creo que eso me forma carác­ter, también me hace ser consciente de que estoy en una posición de escrutinio público y de que siempre hay que salir a dar la cara. No me escondí, lo que hice fue exhibir mi certificado de estudios para acreditar el tema del promedio y que era más un tema de desinforma­ción. Nunca supe por qué me pusieron en esa lista, pero la verdad no tenía miedo, porque sabía que tengo el pro­medio, las capacidades y la experiencia para acceder al cargo de magistrado.

—Como magistrado joven, ¿qué pue­de esperar de ti la ciudadanía?

—Lo más importante es el compro­miso, el tiempo y la dedicación. Ser magistrado con los problemas que hay actualmente, por ejemplo, mucho re­zago judicial, corrupción, nepotismo. El objetivo de mi candidatura es enfocar­me a quitar eso.

Hay que buscar que la justicia se haga más pronta y eficaz; eso requiere tiempo y compromiso; no ser un trabajo de ocho o nueve horas, si no de lunes a domingo, porque eso también es con pasión, con mucho gusto y es lo que lo voy a hacer.

—¿Qué retos tienes como magistrado joven?

—El primer reto es mantenerme actuali­zado constantemente. La licenciatura es algo fundamental, sin embargo, no se debe de quedar ahí; es la actualización no solo de cursos, diplomados. La maes­tría, el doctorado, eso es lo que tengo como meta, como un magistrado joven. Porque al final tengo un compromiso con la ciudadanía, por los que votaron y por los que no votaron por mí, para poder hacer resoluciones justas y objeti­vas, siempre en apego a la ley.

—¿Consideras que es difícil ser joven y ser magistrado?

—Sí es raro, la gente te ve raro. Cuando fui a recoger la constancia de mayoría en el INE, en la Ciudad de México, sí fue raro, porque no había gente de mi edad y te ven extraño. Sin embargo, lo veo como una ventaja con los demás com­pañeros que son magistrados, porque es ímpetu, nuevas ideas, ganas de querer hacer las cosas.

—¿Qué mensaje le darías a las y los jóvenes que como tú son funciona­rios jóvenes?

—Uno tiene que ser responsable en cuanto al cargo que ostenta. Si bien es cierto que la edad a veces te permite ser irresponsable, uno no puede dejar que esa juventud se ponga por encima y no ser responsable al cargo al cual eres ele­gido; por ejemplo, como magistrado no puedo comportarme como si fuera un joven de 18 años. Tengo que ser respon­sable con mi cargo y con las resolucio­nes que se van a tomar. Busco ser justo, ser objetivo y no dañar a nadie.

—¿Cómo te ves en ocho años?

—En ocho años me veo con un perfil con mucha más experiencia en la parte del Poder Judicial. Si bien vengo de una experiencia del Poder Judicial como litigante, es decir, soy el que peleó por defender los intereses de mis clientes, ahora en esos ocho años voy a tener una experiencia y una formación judi­cial que me permitirá sentirme mucho más centrado en poder ofrecer justicia para todos, de manera equitativa y con perspectiva de género.

Marisol Fernández Muñoz
Lucero Ivonne Peña Jiménez
Fotografía: Lidia Patricia Corona Montiel

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