Elizabeth Pérez Maza

Elizabeth Pérez Maza, Liderando el cambio en las Bibliotecas Publicas

Con año y medio al frente de la Coor­dinación Estatal de Bibliotecas Pú­blicas, Elizabeth Pérez impulsa ac­ciones para fortalecer la red bibliotecaria en el estado. Como parte de este trabajo, se publicó el libro Contando cuentos en la biblioteca, una iniciativa que reconoce la labor y experiencia de quienes traba­jan en estas instituciones, que día a día libran una lucha para acercar los libros a las comunidades.

“Trabaja para acercar las bibliotecas a más comunidades del estado”

—¿Qué momento marcó un antes y un después en su vida profesional o personal?

—Estar en la administración pública es una nueva etapa de mi vida y lo que me forjé desde que era estudiante; hoy ha cumplido muchas expectativas de mane­ra personal.

Elizabeth Pérez Maza

—¿Cómo llega a la Coordinación Esta­tal de Bibliotecas Públicas?

—Llego por la oportunidad que me dio el gobierno actual. He estado en diferentes dependencias, como Sepuede, ICATLAX, Secretaría de Movilidad y Transporte. Hoy tengo año y medio al frente de la Coor­dinación Estatal de Bibliotecas Públicas.

“Actualmente hay 140 bibliotecas públicas en el estado de Tlaxcala”

—¿Qué servicios ofrece la biblioteca?

—La Red Estatal de Bibliotecas Públicas cuenta con 140 bibliotecas ubicadas en los municipios, en algunas comunidades del estado y la Biblioteca Central, de la que soy directora, está en la capital. En ella tenemos diferentes áreas: sala gene­ral, préstamo a domicilio, la sala UNAM, hemeroteca, ludoteca, sala infantil, colec­ción especial. Además, tenemos talleres de música y de ajedrez de manera per­manente.

—¿Cómo contribuye al desarrollo de su entorno desde su cargo?

—Desde la parte de acercar los servicios a las comunidades más alejadas. Sabemos que no todas las personas tienen posi­bilidad de llegar a la biblioteca central, pero no se trata de concentrarme en mi comunidad, sino en todo el estado. Es mi función acercar los servicios a espacios de Tlaxco, Calpulalpan, Tequexquitla, San Pablo del Monte, San Isidro Buensuceso, Nativitas, etcétera.

Las bibliotecas son fundamentales en el aprendizaje de los niños, de quienes son escolares y de quienes no tuvieron la oportunidad de estudiar. Nosotros somos esa oportunidad de que la gente pueda instruirse a través de las bibliotecas.

—¿Cómo percibe la situación actual de la violencia contra las mujeres?

—La violencia siempre ha existido, pero hoy está muy marcada. Vivimos en una situación compleja en el estado y más en el tema de la violencia contra la mujer en todos los ámbitos. En bibliotecas tenemos actividad cada mes para reforzar la no vio­lencia contra mujeres, niñas y niños. Es lo que tenemos que aterrizar desde los niños de preescolar que atendemos, hasta las personas adultas. Porque la violencia se genera en cualquier edad.

—Actualmente se habla mucho de redes de apoyo. ¿Usted cuenta con la suya para avanzar en temas diversos?

—No totalmente de manera personal, pero trato de hacer esa vinculación con algunos otros para poder lograr objetivos en conjunto y que sean en beneficio de la sociedad.

—¿Qué prácticas personales le ayu­dan a mantener equilibrio emocional o físico?

—Siempre he dicho: “Si quiero estar bien, la gente que me rodea tiene que estar bien. Si estoy mal, la gente que me rodea va a estar mal”. Trabajamos con los bi­bliotecarios no solo en el tema de que se estén capacitando de manera constante, sino también atendiendo la parte emo­cional y de salud. Porque eso nos lleva a tener a personas que estén sanas en todos los sentidos. Las emociones son parte fundamental para tener una bue­na eficiencia en nuestro espacio, porque trabajamos todos los días con todas las edades, con muchas personas.

—¿Qué ha aprendido de los bibliotecarios?

—Que el trabajo en equipo es fundamen­tal. También que más allá de ser compa­ñeros de trabajo es una segunda familia y más allá de esa familia, crear lazos de amistad, porque esas amistades tienen que perdurar, porque estamos de paso. También a respetar el trabajo de mis compañeros. Aprendo de ellos: fortaleza, paciencia, dedicación, entrega. Ver que un bibliotecario puede lograr tantas cosas, claro que deja una enseñanza.

—¿Cuál es su próxima meta?

—Mi meta al llegar aquí fue tener un ma­terial propio de los bibliotecarios y darle un homenaje a mis compañeros que han pasado su vida completa en una biblioteca. Eso nos llevó a escribir el libro Contando cuentos en la biblioteca. A nivel nacional somos la primera red estatal de bibliotecas públicas con esa iniciativa. En abril presen­taremos nuestro segundo libro escrito por bibliotecarios. Mi siguiente meta es que se escriban por lo menos dos libros por año.

—¿De niña en algún momento se imaginó estar aquí?

—No, siempre me imaginé ser docente. Estudié la licenciatura en Educación Fí­sica en la Escuela “Revolución Mexicana”, en Tlaxcala.

—Si tuviera frente a usted a su niña de seis años, ¿qué le diría?

—Le diría que ha logrado lo que se propu­so. Que ha logrado sus metas.

Marisol Fernández Muñoz
Lucero Ivonne Peña Jiménez
Fotografía: Lidia Patricia Corona Montiel

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