Verenice García Zaldívar Directora del Centro de Justicia para las Mujeres del Estado de Tlaxcala.

 Licenciada en Derecho y certificada en temas de género.

Está comprometida con la lucha por la igualdad de género y el bienestar de las mujeres. A través de su labor en el Centro de Justicia para Mujeres, fomenta el reconocimiento de diversas formas de violencia y enfatiza la importancia de que las mujeres identifiquen sus derechos, busquen apoyo profesional y se empoderen para mejorar su calidad de vida. A pesar de las adversidades y obstáculos que enfrentó como mujer en el ámbito político, considera que la violencia pierde poder si no se le permite afectar lo esencial.

—¿Qué representa para usted ser directora del Centro de Justicia para Mujeres?

—Es una de las mejores experiencias que estoy viviendo en mi vida profesional y personal. Es un reto, pero también una gran área de oportunidad, de conocimiento, de trabajo. Realizo todas las actividades con mucho cariño, porque es un tema que me apasiona y porque ayudar a una mujer a salir de un círculo de violencia es mejorar la sociedad.

—¿Cómo se siente en esta etapa de su vida?

—Me siento plena, contenta, muy fuerte, realizada en cada aspecto, como mamá, profesionista, mujer, servidora pública.

—¿Se imaginó de niña ser la mujer que es hoy?

—Sí me imaginé ocupar espacios, pero no visualicé tener tanto. La vida ha sido generosa conmigo.

—¿Cuál momento de su vida es el que más la ha marcado?

—Definitivamente la maternidad me cambió la vida. Mis hijos son mi adoración y mi todo. Además, haber sido presidenta municipal.

—¿Considera que es difícil ser mujer?

—Sí es difícil. Incursionar en temas políticos fue muy complicado. Siempre estaba en campañas de algún candidato, hasta que decido participar. Se me da la candidatura y hubo ataques en redes sociales, cuestionamientos a mi vida personal y difamaciones. Previo a eso no había vivido insultos o descalificaciones.

Ser mujer en política y servidora pública no es nada fácil, se nos cuestiona y crítica por todo. Nunca van a atacar a un hombre en política como a una mujer. A las mujeres se nos difama fácilmente, lastiman nuestra honra, se meten con tu familia. Las redes sociales han intensificado estos ataques. No toman en cuenta las capacidades, ni nuestro compromiso, responsabilidad y trabajo.

—¿Cuál fue la violencia que más la afectó?

—Cuando fui candidata, fue la primera vez que empecé a oír descalificaciones o señalamientos de que ni siquiera intentara participar, porque no iba a ganar, que era demasiado joven. Estando ya en el cargo de presidenta, llegaba alguien y decía: “No, con ella no. Mejor habla con el regidor, que es hombre…”.

Siempre he entendido que la violencia la ejerce la persona desde el grado de poder que tú le permitas tener sobre ti. Por ende, no lo he permitido, y no es que conteste o me ponga al tú por tú, simplemente lo ignoro. Sí me preparo, sí me fortalezco psicológica y emocionalmente, porque si no, sí daña, y tampoco podemos permitir que la violencia cambie nuestra esencia, nuestra forma de ser o de ver la vida.

—En los días difíciles, ¿Qué hace por usted?

—Hago ejercicio, procuro llegar siempre a mi casa cuando es un día difícil, pues ahí tengo mi espacio, mis libros, están mis hijos, veo fotos (eso me ayuda muchísimo), escucho música y veo a mis padres.

—Las mujeres estamos en otras circunstancias. ¿Qué le toca hacer a nuestra generación?

—Considero que primero nos toca fomentar desde nuestros hijos, en el plan de madre, fomentar o enseñar que tenemos que vivir en plena igualdad; y es necesario plantar eso en la conciencia, corazón y cabeza de cada hombre y mujer. El gran reto es reconstruir el tejido social; la recuperación de los valores es esencial, porque de ahí parte todo. El reto también es lograr una sociedad más justa, más equilibrada, con mayores oportunidades laborales. Entiendo que el ocio, la miseria, la falta de oportunidades también conllevan a que vivamos ambientes demasiado violentos.

—Desde este espacio, que es un lugar muy importante justamente para atención a las mujeres, ¿qué hace para que las mujeres puedan tener mayor igualdad?

—En este espacio se atienden temas de violencia psicológica, económica, patrimonial, sexual, la física y algunas otras modalidades. A cada mujer le tenemos que enseñar que primero debe reconocer las violencias y una vez que reconoce que es víctima, debe de solicitar el apoyo y acercarse con profesionales de la salud y si no está en sus posibilidades, nos toca a todas las demás formar redes de apoyo, que las ayuden y las orienten.

También que informemos a través de todos los medios, todo lo que hay a favor de las mujeres y, lógicamente, empoderarlas: desde una cuestión educativa, laboral y de oportunidades. Hay muchas mujeres que tienen muchas capacidades y ni siquiera las han descubierto, por ende, sí creo que desde el Centro tenemos que trabajar en nuestras mujeres, primero el reconocimiento o autoanálisis.

—¿El peor fracaso o el peor momento de su vida que le enseñó?

—Fracasos no. Considero que he cometido errores como todos los seres humanos y he aprendido que me equivoqué, reconozco mi error y retomo el camino. Ahora ya sé que así no se hace y que hay una nueva alternativa o una nueva oportunidad. Eso me ha ayudado a ir ocupando espacios que para mí son un privilegio.

—¿Cuál considera que es la mayor virtud de nosotras las mujeres?

—Es la capacidad de resistir. Aquí en el Centro de Justicia vienen sumamente vulnerables y aun así echadas para adelante: “Tengo mis hijos, tengo que recuperarlos, tengo que hacer esto…”. Nunca dicen: “Lo dejo de hacer”. Desde que vienen a este espacio es porque quieren una nueva oportunidad y salir de donde estén para encontrar un futuro mejor.

—¿Y un defecto?

—Siento que confiar de más puede ser un defecto.

—¿Podría completar las siguientes frases?

Las mujeres no deberían: Dejar de luchar cada día por un sueño.

Los hombres no deberían: Jamás lastimar a una mujer.

—¿Cuál es su próxima meta?

—Es seguir en este centro de justicia, ayudar a la mayor cantidad de mujeres que pueda. Que cada usuaria que venga por lo menos un día, pueda ayudarla en la medida de lo posible.

“En el mundo ideal no debería existir un Centro de Justicia para las mujeres”

Marisol Fernández Muñoz
Lucero Ivonne Peña Jiménez
Fotografía: Lidia Patricia Corona Montiel

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