Mercedes González Molina Presidenta del Consejo de Administración y representante legal de Grupo SADO

Mercedes González Molina es presidenta del Consejo de Administración y representante legal de Grupo SADO. Hace 29 años asumió un papel de liderazgo, en un sector dominado por hombres, rescatando a la concesionaria de una grave crisis. Su incursión en el mundo de los negocios demostró que una buena administradora del hogar también puede dirigir exitosamente a una empresa.

Grupo SADO inició como una distribuidora de Datsun en Teziutlán hace 45 años, y en este lapso se ha expandido a varios estados. Ahora, Mercedes promueve una empresa con alma. Asimismo, Grupo SADO ha obtenido reconocimientos en el extranjero por su desempeño; además, impulsa proyectos sociales, educativos, culturales y de sustentabilidad.

—¿Cómo empieza la historia de Grupo SADO?

—Hace 45 años, Grupo SADO empezó con una concesión de Datsun. Esta marca tenía poco tiempo de estar en México; llega a Teziutlán y se conforma como SADO de Oriente, continúa así 15 años y a mí me toca llegar el 30 de mayo de 1996. Tengo 29 años de estar al frente de una distribuidora automotriz, que en ese momento solamente era SADO Teziutlán, pero más adelante nos expandimos a Perote y se abrió una pequeña sucursal en Zacapoaxtla.

—Esta agencia mostraba un alto nivel desde antes, pero ahora ha alcanzado un punto de proyección y reconocimiento mayor.

—Como todas las empresas que no están cuidadas por los dueños y accionistas, SADO sufrió muchos reveses en manos que no amaban la empresa. Me tocó llegar en esos momentos fuertes, y pasando el 94, que fue un momento muy fuerte para todas las empresas, me enfrento con la situación muy crítica de la empresa y asumo el reto de lleno.

Estoy a favor de las amas de casa. Una excelente ama de casa es una excelente administradora; eso fue lo que me tocó mostrar. De ama de casa pasé a rescatar a una empresa automotriz, en un negocio totalmente de varones; en aquel tiempo solo éramos dos mujeres en toda la república, que aún continuamos. No es sencillo, pero una se tiene que dar el lugar; como persona creo que me gané el respeto de todos mis compañeros.

—¿Cómo ha crecido Grupo SADO?

—Grupo SADO se desarrolló con Perote y Zacapoaxtla; posteriormente con mis hijos, Jorge Enrique y Rafael Castro. Uniendo sinergias nos expandimos hacia Atlixco, Izúcar y San Martín. Llegamos con el dueño anterior que estuvo mucho tiempo y se expandió e invirtió mucho en Tlaxcala (Rivera) y nos quedamos con Stellantis, que representa cinco marcas: Peugeot, Dodge, Fiat, RAM y Jeep. Estamos muy contentos en Tlaxcala. Hubo una inversión muy fuerte; es un estado pequeño, pero con mucha fuerza.

Ahorita estamos en Coatzacoalcos, Minatitlán, Acayucan y San Andrés, en el área automotriz. Derivado de eso, crecimos, porque un elemento importante para que una empresa crezca, es la capacitación integral, física, de conocimiento de lo que haces, con un toque espiritual, no religioso. Entonces, nació un centro de capacitación continua en Teziutlán, que abarca la capacitación de nuestro grupo, de otras empresas e instituciones y también para servicio de nosotros y de nuestros clientes.

—¿Cuál es la misión de Grupo SADO?

—La filosofía que me encanta es la de tener el mejor producto con la mejor calidad, con el mejor servicio, con los mejores colaboradores; que estén desarrollando sus talentos, para bien de ellos mismos, de la empresa, de su comunidad y del país.

—¿Cuál es la mayor enseñanza que ha aprendido en su vida como empresaria?

—Hay muchos empresarios atrapados en el resultado económico. Mi toque femenino fue poner el toque humano. Estoy en contra de los trabajadores, los obreros y los empleados, porque tienen que trascender y ocupar su lugar de colaboradores; es hasta ofensivo tener empleados.

Hace poco celebramos 35 años de un colaborador y tenemos personas con más de 20 años con nosotros. Aprendí que podemos, y yo le llamo “empresa con alma”, capacitar a nuestra gente integralmente para que sea productiva económicamente, pero si no tiene sus necesidades básicas cubiertas, va a seguir siendo empleado y trabajador; para que llegue a ser colaborador debe tener la certeza de que la empresa lo va a apoyar en todas las circunstancias de su vida.

—¿Cuál considera que es el mayor reto de ser empresaria?

—El tomar conciencia todos los empresarios, la responsabilidad social que tenemos en esta época. Debemos tener una empresa humana, justa, equitativa, que forme e impulse a sus colaboradores a que sean personas plenas.

—¿Cuál es la próxima meta de Grupo SADO?

—Seguir expandiéndonos, porque en el área automotriz es donde somos expertos. Han entrado 20 marcas chinas en México y no todas van a sobrevivir, por lo que tenemos que ser muy flexibles a crear sinergia con las otras marcas.

—¿Podría mencionar algunos de los reconocimientos que ha merecido su empresa a nivel internacional?

—Fue en 2008, y anteriormente recibimos constancia de ser la distribuidora con mejor desempeño a nivel nacional. Fuimos reconocidos en Japón, lo repetimos en 2009 y después en Dublín; en Irlanda fuimos reconocidos como tres de los mejores distribuidores de la marca a nivel internacional. Hace dos años repetimos el reconocimiento en Japón y el año pasado en Nueva Zelanda.

Tenemos colaboración y patrocinios en educación, cultura, deporte y en sustentabilidad. Sumamos logros comunitarios muy bonitos, como el apoyo a muchos estudiantes en el extranjero, a grandes deportistas, en pintura y danza; y en sustentabilidad, que de mi parte es el resto de mi vida defender el patrimonio tangible e intangible de mi pueblo y mi comunidad.

Marisol Fernández Muñoz
Lucero Ivonne Peña Jiménez
Fotografía: Lidia Patricia Corona Montiel

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